Banikoara, 12 de Diciembre de 2007
Queridos amigos y familiares,
Se han ido complicando las cosas y de repente me he quedado solo. Hace ya unos meses. Pierre ha tornado a su vocación de profesor y Hervé tuvo que irse a Francia a causa de una infección en la mano, por poco la pierde, y todavía no sabe cuando podrá regresar. Solo como la una, solo en la casa, solo en el desayuno ante el día que me visita con el harmattam o cuando se pone el sol en el horizonte y las garzas regresan a su arbol preferido para pasar la noche.
Y es en esta soledad que se ha avalanzado sobre mí la misión de Banikoara con su puesta de largo, edecanes, pitos y flautas. Tela la misión de Banikoara, es como para perder la mano. Hay dias que me encuentro arrollado, sumergido, que no sé dónde poner la cabeza.
Son sesenta los pueblos donde existe una comunidad cristiana y que hay que atender. Hemos emprendido la renovación de la catequesis y la formación de los catequistas, la reorganización de las comuniddes de base de la ciudad. Se ha puesto en marcha un plan de animación, formación y alfabetización de la mujer. Se está estructurando e iniciando la atención a los jóvenes, especialmente a los estudiantes: en Banikoara hay un instituto con 3000 alumnos llegados de los pueblos más apartados entre sorprendidos y desorientados que bien merecen apoyo, compañía y consejo y para los que estamos montando una biblioteca con un programa de charlas, mesas redondas, películas, documentación…
Con estas y otras actividades procuramos que la Buena Noticia sea anunciada en los pueblos y en la ciudad. Procuramos. Dios hará el resto, seguro que lo hará. Y si lo pienso un poco, si me paro e intento salir de este tráfago, enseguida comprendo que no es en realidad el trabajo lo que me inquieta y enerva, quizá tenga algo que ver con la edad, pero sobre todo con la soledad, la falta de alguien con quien discutir, examinar, comentar los acontecimientos con una mirada cómplice y confiada, quitar tensión y recobrar perspectiva sin que falte el humor.
Lo que echo en falta es la complicidad, el comentario fino y puntiagudo, la sal del espíritu de un hermano, la confianza y el impulso que proporcionan así como la búsqueda incesante. Porque la compañía existe y el trabajo se realiza y van surgiendo colaboradores excelentes para coordinar, dirigir y realizar la catequesis, la formación de los catequistas, la animación de los pueblos y comunidades de base. Gerardo y Belén, un joven matrimonio de Granada que han venido con su hijo Javier a trabajar durante dos años en esta misión, con un grupo de profesores de la ciudad, están poniendo en marcha el proyecto de atención a los estudiantes, las hermanas salesianas del Congo trabajan en la promoción y formación de la mujer en los pueblos, los presidentes de las comunidades preparan la fiesta de la misión para el 22 y 23 de diciembre próximo.
Sí, lo que pasa es que hay una vitalidad que me desborda. Me lo señalaba un grupo de amigos de una parroquia francesa con la que estamos hermanados y que nos vinieron a visitar a finales de Noviembre pasado.
Nos sorprende el dinamismo y la capacidad de iniciativa que vemos por todas partes. Es algo inconcebible en Francia.
A mí también me sorprende y me desborda y hasta me da vértigo. Es que no alcanzo. Es que no llego. Y me digo que así tendrá que ser, que algo habrá que dejar a Dios y que si desborda, que desborde, que encantado de la vida, que no tengo por qué controlar, contar y medir y poner puertas al campo, que ancha es Castilla y probablemente esta sabana más y más los planes del Altísimo. Que el movimiento siga su curso.
Ahora se les ha ocurrido establecer la fiesta de toda la misión: reunirse de todos los pueblos para celebrar juntos, rezar, convivir, festejar y manifestar a los cuatro vientos, sin complejos, su fe y alegría de vivir. La fiesta que quieren celebrar es una peregrinación al santuario de la Virgen de Toké, junto al centro de formación femenina, que está en proyecto de construcción.
Y ¿dónde está el santuario, padre?. No lo veo por ninguna parte.
¿De verdad que no lo vé?
No.
Hay tantas cosas que no se ven y que sin embargo están o pasan. Hay que fijarse, hermana. Ya lo verá al año que viene.
No siempre me es fácil seguir estos caminos sin señalizar que con frecuencia no percibo y que hay que coger al vuelo. No sé por qué será. Me lo pregunto a menudo y a menudo me echo en cara mi propia fragilidad. Será por la falta de atención y contemplación, por el anquilosamiento de las articulaciones, qué se yo. Lo que si he observado es que Dios, cuando se manifiesta de una u otra manera, nos sorprende siempre con una estrellita tunante que vete tú a saber dónde te puede llevar.
Eso me obliga a mantenerme alerta, lo más agil y desprendido posible; como me decía mi padre, con las alpargatas atadas y bien atadas, por si acaso.
Feliz Navidad.
Rafael Marco.
Sociedad de Misiones Africanas.